(Source: Washington Post)


João César Monteiro

João César Monteiro

(Source: awkward-humanbeing, via theacademy)

anthonyholden:

Reblogging as a gif set.

You can see the animated video narrated by my son, Sawyer, on tumblr or facebook (whatever your preference is).

=(

(Source: Spotify)

¡Bailemos todos porque hoy pude sobrevivir prácticamente todo el día sin collarín! 

(Source: Spotify)

The Naked and Famous

We are leaving

(Source: Spotify)

The cutest thing ever!

El respeto a las piernas ajenas es la paz*

Gordas o flacas; pálidas o bronceadas; torneadas o no… Usted escoja cualquier adjetivo y apuesto que le queda a las piernas (ojo, que no importa cómo sean todas son hermosas). La mayoría de nosotras y nosotros (sí, lo adivinó: lenguaje incluyente!) las tenemos, y por lo tanto no deberían tratarse como si fueran el último unicornio bendito que todo el mundo quiere ver, ¿no lo creen? Aquí les va mi pequeño relato:

Hoy desperté y lo primero que pensé fue: “¡hoy quiero usar falda!” (con todo y que el clima está loco). Hice mi rutina de siempre excepto que esta vez me enfundé en mis mallas y me puse una ¡falda! Sí, ese pedazo de tela que envuelve tu cintura, cadera y alguna parte de las piernas; ese mismo que naaaadie usa. Me disponía muy felizmente a salir cuando… Mi mente empezó a entrar en pánico y pensó ” pero querida, tienes que caminar, tomar camión, tomar 2 líneas de metro, después ir en Metrobus… y en ¡falda! ¡jamas!” Tardé sopesando la idea más o menos 10 minutos, hasta que la parte más prudente de mi cerebro dijo “a la basura esos impedimentos, tú sales de falda y punto”. Pues ya, caminé, tome el bus (sin problema) y después llegué al metro… Ahí me topé con un imbécil que al pasar al lado mío me hizo el terrible ruidito de beso tronado. Grrrr… Le lancé mi mirada de rayo láser fulminante y proseguí. Caminé y caminé, y todo bien, bueno, no noté nada raro, hasta que llegué a la parada del metro. 

Me disponía a ver como siempre a los señores encorbatados del otro lado del metro cuando noté que un señor miraba las piernas de otra muchacha, que como yo y que como muuuuchas usábamos falda hoy. La miró de tal forma que juro que me daban ganas de quitarme el zapato y aventárselo, pero amo mucho mis zapatos entonces esta vez le lancé la mirada de doble rayo láser y en mi mente el señor quedó tostado (tranquilos, no soy tan psicópata; en mi imaginación quedó tostado, cual personaje de caricaturas). Me molestó muchísimo notar que ciertas personas ven a las piernas como si fueran órganos extraños. O sea, todos las tenemos, en diferentes proporciones y formas, pero vamos, son ¡PIERNAS! Neta, que tan mal deben de estar como para mirar sexualmente a unas piernas. No, nada más no.

En fin, el camino restante y día continuó normal. Emprendí mi camino de regreso y ya cuando salía del metro noté que mi falda iba poco a poco subiendo por mis muslos. Lo primero que pensé fue “bájala, bájala, bájala… antes de que alguien te vea” pero claro, después reflexioné y acertadamente pensé “¿por qué debo de bajarla? Son mis piernas, mis muslos; si todos tenemos lo mismo, ¿por qué debo esconderlas?”. Así que con mi falda subida, seguí mi camino y caminé lo más segura que he caminado en mucho tiempo, y saben por qué, porque decidí que YO tengo poder sobre mi cuerpo y si no lo respetas pues entonces yo no te respetaré y probablemente te grite. 

La cuestión a todo esto es que exijo que sólo miren mi cuerpo cuando yo lo permito, que lo toquen cuando yo lo permito, nunca antes. ¿Por qué hay personas que hipersexualizan cada una de nuestras partes corporales? ¿Acaso no todos tenemos básicamente lo mismo? Quiero caminar libre, mostrar mis piernas y cualquier parte del cuerpo sin que me miren como un objeto. Quizá los hombres que lean esto me tachen de feminista, y pues sí, tienen razón, lo soy,  aunque les aclaro, yo no pido que me concedan el respeto ni mis derechos, yo sólo pido que, al igual que yo mujer respeto su espacio y cuerpo, ustedes hagan lo mismo; que garanticen mi seguridad como yo garantizo la de ustedes. Apuesto que si ustedes pasaran por la misma situación comprenderían este clamor. Sí, el respeto a mis piernas y a cualquier parte de mi cuerpo es la paz. 

Ah, y aquí les dejo este video por si quieren pensar cómo se sentirían si nosotras los tratáramos como ustedes nos tratan… ¡Disfruten!

*En este artículo me refiero a las piernas, pero básicamente aplica a TODO el cuerpo.

Oh oh… I’m feeling blue

(Source: Spotify)

Tags: m83 bluesummer